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Por fin se conoce el recorrido que el Príncipe y Letizia harán por las calles de Madrid tras la ceremonia en la catedral de La Almudena. La pareja saldrá del Palacio Real en dirección a la Cuesta de San Vicente, desde donde enfilará la Gran Vía. Se elude pasar por la calle Mayor en cuyo número 88 se produjo un atentado en 1906 al paso del cortejo nupcial de Alfonso XIII y Victoria Eugenia. Tras recorrer la arteria madrileña, tomarán el tramo de la calle Alcalá que les llevará hasta la Plaza de Cibeles. Desde ahí, la comitiva que les acompañe discurrirá por el Paseo del Prado, por el mismo lateral en el que se encuentra el Museo. Una vez rebasada la estatua de Neptuno, llegarán a la Glorieta de Carlos V, donde se ha instalado el monumento a las víctimas del 11-M. Entonces, y pasando por delante de la estación de tren, llegarán a la Basílica de Nuestra Señora de Atocha, donde Letizia realizará la ofrenda de su ramo. La estancia de los esposos en el templo se demorará unos 25 minutos y, una vez finalice la ceremonia, emprenderán camino de vuelta por el mismo sitio, si bien se prevé que el trayecto se realice en menor tiempo. Casi media hora se calcula que tardarán en llegar a Atocha -entre 12.30 y 13.00 horas- mientras que se espera que la vuelta se efectúe entre las 13.30 y las 13.45 horas. La Casa Real ha hecho público este recorrido que la decoración va evidenciando poco a poco, si bien es posible que sufra alguna alteración de última hora por cuestiones de seguridad. La Guardia Real rendirá honores al cortejo real a pie en el recorrido del Palacio Real. Una vez concluida la ceremonia, lanceros y coraceros a caballo escoltarán el coche de los Príncipes de Asturias por las calles de Madrid. La Guardia Real es un cuerpo militar dependiente del Cuarto Militar de la Casa de Su Majestad El Rey. Está formada por miembros de los tres Ejércitos y Cuerpos Comunes de las Fuerzas Armadas. Constituye la fuerza directamente asignada al servicio de Su Majestad.
Don Felipe y la ya Princesa de Asturias recorrerán las calles de Madrid para recibir los vítores de los ciudadanos, en un Rolls-Royce Phantom IV, del que sólo hay 18 unidades en el mundo. En concreto la unidad que podremos contemplar es la 4AF18. Lleva un motor de 5.675 cm3, con 8 cilindros en línea, capaz de desarrollar 160 km/h. Posee un cambio de cuatro velocidades, frenos hidráulicos, suspensión independiente a las cuatro ruedas, llantas de 17 pulgadas... El descapotable, propiedad de Patrimonio Nacional, es negro con tapicería en cuero verde y ya fue utilizado en el enlace de la infanta Cristina e Iñaki Urdangarín. La historia de este automóvil se remonta a 1950, cuando Rolls-Royce quiso hacer un regalo muy particular a Isabel de Windsor, todavía no era reina, y al duque de Edimburgo por su aniversario de boda: el coche más exclusivo que nunca se hubiera fabricado.
Para el Phantom IV, Rolls realizó un logotipo específico; en realidad, “arrodilló” a su ya veterana “Espíritu del Éxtasis”, la estatuilla -también conocida como Emily- que corona sus modelos desde 1911. ¿Por qué? Según afirmaban, tenía que quedar muy claro su señal de respeto hacia el alto rango de los ocupantes de estos modelos. Si juzgamos la lista de sus “compradores”, no nos extrañamos de que este fabricante se dedicara a hacer genuflexiones: la familia real británica, el Sha de Persia, el Aga Khan... son algunos de los mandatarios que unieron su nombre al de Rolls-Royce.
Atentado en el cortejo de la Boda de Alfonso XIII Aunque la seguridad en los grandes eventos como la Boda Real ha alcanzado niveles de obsesión con la amenaza del terrorismo, la proteccion de las autoridades era tambien una preocupacion hace un siglo, cuando Madrid vivio su ultima Boda Real con el enlace de Alfonso XIII. La boda del bisabuelo de Felipe de Borbon con Victoria Eugenia de Battenberg, el 31 de mayo de 1906 en Madrid, confirmó los peores presagios cuando el anarquista Mateo Morral arrojó una bomba al carruaje real a su paso por el número 88 de la concurrida calle Mayor cuando regresaban ya casados al Palacio Real desde la Iglesia de Los Jerónimos. "La mañana de mi boda amaneció un día espléndido (en Madrid)" contó la reina Victoria Eugenia en 1964 desde Lausana (Suiza) al periodista español Marino Gómez Santos. La víspera de la boda corrió por Madrid el rumor de que se preparaba un atentado contra el rey, relata el libro "Victoria Eugenia, de cerca", publicado con motivo de ese encuentro, el primero que mantenía la soberana con un periodista tras el exilio de la familia real española en 1931 por el advenimiento de la Segunda República. En esta ocasion, Madrid se ha blindado ante el enlace real con un amplio dispositivo policial tras los atentados que el pasado marzo dejaron 191 muertos y 2.000 heridos en la capital. Al igual que ocurre ahora con el enlace del Principe Felipe con Doña Letizia Ortiz, la policía de entonces se empleó a fondo, registrando y vigilando edificios - llegando a dormir en el interior de la iglesia - y las calles por donde debía pasar la comitiva real en carruajes de caballos. Sin embargo, hacia las dos de la tarde una bomba fue arrojada desde uno de los balcones del número 88 de la calle Mayor - al parecer oculta dentro de un florero - contra los soberanos. Una veintena de muertos Alfonso XIII y Victoria Eugenia salieron ilesos, aunque en el atentado murieron unas 20 personas, entre miembros del séquito, de seguridad y público. "Cuando empezaron a tirar flores en la calle Mayor ... (el Rey) me dijo `he prohibido arrojar flores. Ahora no hay peligro'", rememoraba la reina sobre el histórico atentado. "No me dio tiempo a preguntar a qué peligro se refería (hay versiones que aseguran que el soberano había recibido un anónimo amenazante), porque me encontré dentro de una nube negra y comencé a oír gritos", añadió la soberana, bisabuela del heredero de la Corona. En los minutos siguientes reinó el caos propio de una tragedia, y poco a poco la recién casada se dio cuenta de que algo terrible había pasado. "El pobre lacayo que marchaba al lado (de la carroza) fue muerto en la explosión y la sangre de su cabeza cayó sobre mi manto. El Rey creyó en el primer momento que yo estaba herida; pero no", revivió la soberana con 76 años sobre un acontecimiento que ocurrió cuando tan sólo contaba 18 años. Uno de los ocho caballos que llevaban el carruaje nupcial cayó muerto, la carroza se venció de un lado y el cochero salió despedido del pescante. Los reyes tuvieron que cambiar de coche en medio del caos y la confusión reinante en una estrecha calle para llegar sanos y salvos al Palacio Real, donde esperaban los intranquilos invitados. "¡Bah!, respondió el rey a la pregunta de qué había pasado. Los consabidos gajes del oficio. Un anarquista..., nada. Lo único que yo siento son los muertos, los heridos", afirmó Victoria Eugenia que comentó el monarca sobre un suceso que, sin embargo, no suspendió el banquete de la boda del siglo en Madrid. Ese 31 de mayo se cumplía precisamente un año desde que Alfonso XIII había sufrido otro atentado en París, donde estalló una bomba, sin graves consecuencias, al lado de un café cuando pasaba el coche en el que viajaba. La reina madre Victoria Eugenia murió en 1969 en Suiza, y en 1985 su cuerpo fue traslado al Monasterio de San Lorenzo del Escorial, junto a los restos de su marido, fallecido en Roma en 1941.
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