Su Alteza Real el Príncipe de Asturias estrenó oficialmente en junio de 2002 su nueva residencia, situada a escasos mil metros del Palacio de La Zarzuela menos de dos minutos en vehículo, y lo hizo por partida doble: con una reunión con la Dirección de la Fundación Príncipe de Asturias y ante los medios de comunicación, a quienes mostró la primera planta del edificio. En ella vivirá junto a Letizia Ortiz, después de su enlace matrimonial previsto para principios del próximo verano.

Las centenarias encinas características del monte de El Pardo son una constante en los alrededores de la residencia del Príncipe, donde el visitante no se encuentra con un palacete, sino con un amplio chalé de estilo castellano, donde predominan la madera, el granito, la teja y el ladrillo de barro. Un estanque de forma ovalada con surtidores y plátanos recién plantados en sus límites conducen a una fachada en la que ondea el guión del escudo de armas del Príncipe de Asturias.

La residencia cuenta con 1.771 metros cuadrados útiles, repartidos de la siguiente manera: la planta baja (568 metros cuadrados), con un vestíbulo, el despacho del Príncipe y otro para su ayudante de campo, una sala de espera para las visitas, una biblioteca, un salón y un comedor oficiales, una sala de estar-comedor privados, una habitación con aseo y una cocina con office. La primera planta (423 metros cuadrados), acoge el dormitorio de Don Felipe con dos vestidores y dos cuartos de baño, tres dormitorios con dos cuartos de baño y un aseo, un despacho y un antedespacho.
Por último, el semisótano (780 metros cuadrados) tiene un cocina industrial para atender comidas oficiales y recepciones, cuatro dormitorios con otros tantos cuartos de baño para el servicio, un comedor, una sala de estar y un almacén. Además, hay una buhardilla vacía, un garaje con ocho plazas y un área de piscina.

El vestíbulo, en absoluto recargado al igual que el resto de las dependencias de la vivienda, es uno de los espacios más clásicos del recinto, si bien el arquitecto Manuel del Río, se ha encargado de dar un aire rural castellano al diseñar una barandilla en madera y hierro forjado y un techo artesonado de madera.

La piezas que lo decoran, pertenecientes a los fondos de Patrimonio Nacional, sí le dan un perfil más clasicista: un tapiz de la Escuela de Bruselas del siglo XVII con motivos mitológicos griegos, tres pinturas de del grabador y pintor del XIX Giussepe Brambilla, que representan los Reales Sitios de El Escorial y de Aranjuez, y la Casa del Labrador de este último, un reloj de la colección de Patrimonio, así como dos sillones y sendas mesas en mármol y madera.

El salón conjuga una excelente mezcla entre el arte clásico y contemporáneo. Destaca, sin duda, el retrato que Joaquín Sorolla realizó al Rey Alfonso XIII con uniforme de húsar, en la época de su juramento de la Constitución, así como otros dos óleos de Brambilla. Con grandes ventanales que permiten la entrada de luz, la estancia, que tiene salida al porche, con un pequeño estanque, y al jardín, contiene otros objetos decorativos como cajas chinas, una pequeña escultura de un toro, así como una de Juan Hernández, que representan dos caras femeninas.

Ya en la biblioteca, el Príncipe ha colocado los libros que ha acumulado a lo largo de los años. Además de obras económicas y turísticas, allí se encuentran ejemplares de "Felipe V", de Pedro Voltes; "Historia del Derecho Peruano", de Javier Vargas; la "Historia de la gastronomía española", de Manuel Martínez Llopis; y un número de la Revista de Estudios Taurinos, editada en Sevilla en 1997. La biblioteca cuenta, además, con un equipo de música, y sobre la chimenea está colocado un retrato de la Reina, obra de Alcaraz.

La siguiente estancia es el despacho oficial, que tiene un retrato del Rey con vestimenta informal sobre el "Bribón", un grabado de Eduardo Chillida y un mapa histórico de España. Sobre la mesa de despacho, que ya utilizara Don Juan Carlos en el Palacio de la Quinta, se acumulan objetos personales de Don Felipe, como monedas conmemorativas y plumas. Mientras que en el despacho del ayudante de campo cuelgan dos Juan Muñoz, regalo de la Comunidad de Madrid, con motivo de la visita oficial que efectuó el Príncipe el pasado año, en el antedespacho cuelgan dos magníficos Pombos y un Mompó. En la residencia hay también un cuadro de Santiago Rusiñol que procede del Palacio de El Pardo ("La ría de Aranjuez") y un Luis Feito.

La Casa de Su Majestad el Rey no sufrirá ningún cambio en su composición orgánica, ya que la Secretaría del Príncipe se mantendrá en el actual organigrama. De hecho, Don Felipe seguirá utilizando su despacho del Palacio de La Zarzuela.


El coste de la residencia se ha ajusta a los 4,23 millones de euros, que aprobaron las Cortes a finales de 1999 dentro de los Presupuestos Generales del Estado. En el primer acto oficial en su residencia, el 26 de junio de 2002, el Heredero de la Corona mantuvo un encuentro con la Dirección de la Fundación Príncipe de Asturias, de la que es presidente de honor, compuesta por el presidente, José Ramón Álvarez Rendueles; el director, Graciano García; y los responsables de la Secretaría Técnica, Prensa y Comunicación y Relaciones Internacionales, Luisa Álvarez, Felipe Escudero y Natalio Grueso, respectivamente.

El objetivo de la reunión fue analizar la evolución de la Fundación y de los premios Príncipe de Asturias, así como la estrategia a seguir en el futuro por la fundación, ante la dimensión que ha adquirido la Fundación y el papel impulsor que puede desempeñar Don Felipe en sus viajes internacionales.

Desde entonces, su Alteza ha desarrollado múltiples actividades de carácter político en su residencia, si bien las de mayor calado han sido derivadas por la Casa Real hacia la propia Zarzuela. El edificio, propiedad del Patrimonio Nacional el organismo que gestiona todos los edificios vinculados a la Jefatura del Estado, se encuentra dentro del denominado recinto de seguridad del Palacio de La Zarzuela, para aprovechar así la estructura de protección ya existente y evitar duplicar ese costoso apartado de gasto.

Plano de la residencia

El ajuar de la casa

De Barcelona proviene el ajuar de la casa. Toda la ropa de cama, de baño y de cocina y mesa ha sido confeccionada por la casa Ràfols. Para las habitaciones, juegos de cama de algodón, de lino, fundas nórdicas, colchas de damasco, cuadrantes, mantas y edredones; para la mesa, mantelerías de lino bordadas a mano, manteles de algodón para diario, individuales, accesorios y bandejeros; para el baño, toallas de rizo, de lino, albornoces, alfombrines, tanto para uso diario como para decoración. Ràfols, que hace unos años recogió la herencia de la mítica casa Sivilla de Barcelona, aportando modernidad y diseño a la calidad y la tradición, recibió hace unos meses el encargo de preparar el ajuar para vestir la casa de los príncipes de Asturias. Los artesanos de la firma han sido los primeros en enlazar a Felipe y Letizia, bordando sus iniciales en los embozos de las sábanas. Cuando regrese del viaje de novios, a Letizia le espera, además de sus obligaciones oficiales, una tarea compleja: organizar su casa. El ajuar estará colocado en los armarios, y todo en orden, pero tendrá que asumir el papel de ama de casa.